Combatiendo la apnea del sueño

Padecer apnea puede significar una constante sensación de fatiga y deseos incontrolables de dormir a deshoras, lo que resulta incluso peligroso. Además, entre los principales síntomas están los ronquidos fuertes, dolor matutino de cabeza, olvidos, cambios de humor y disminución del interés sexual.

Hablamos de una enfermedad del sueño donde las personas dejan de respirar por períodos de entre 10 y 30 segundos, interrumpiendo el descanso a veces con cientos de episodios en una sola noche.

Ocurre generalmente por obstrucción de las vías respiratorias, aunque en raras ocasiones participan problemas relacionados con el sistema nervioso central. La apnea por obstrucción es definitivamente la más común, afectando a  millones de personas en todo el mundo.

En estos casos lo conveniente es acudir a un neumonólogo, quien podrá determinar si el problema se relaciona con amígdalas, lengua, úvula, tejido graso o músculos, entre otras posibilidades, para decidir el tratamiento médico más conveniente.

Sin embargo, hay muchos casos de apnea leve donde pueden ayudar algunos cambios en tu hábitos de vida.

  • Evitar o mejor eliminar el tabaco y el consumo de alcohol. También los medicamentos para dormir pueden contribuir a la apnea.
  • Controlar en lo posible el sobrepeso.
  • No dormir boca arriba.
  • Utilizar según recomiende el médico dispositivos nocturnos para retener la lengua, levantar el paladar o variar la posición mandibular, para facilitar la entrada de aire.
  • Usar el método de “presión positiva continua en la vía aérea” (Conocido como CPAP por sus siglas en inglés) en el que a través de una máscara nasal se proporciona aire ligeramente presurizado.

En cualquier caso es fundamental hacer lo necesario para obtener un descanso reparador, evitando así los muchos efectos negativos del cansancio. Si sientes que no puedes lograrlo, busca ayuda médica.

 

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