Cuando los músculos se quejan…

Se llaman “dolores musculares de aparición tardía” o –en inglés– Delayed Onset Muscular Soreness, pero todos los conocemos como agujetas y son un padecimiento para casi cualquier persona que practique un ejercicio físico intenso y poco habitual.

Durante muchos años se atribuyó este dolor a la acumulación de ácido láctico en la musculatura, pero hoy es sabido que esa sustancia es eliminada por completo durante las dos horas siguientes al ejercicio.

En realidad, las agujetas son producto de micro-roturas que sufren los músculos tras someterse a un esfuerzo superior a su capacidad. Así, pues, el dolor nos advierte que hemos sufrido una lesión y, en consecuencia, se generan dificultades para el movimiento y pérdida de fuerza. Lo bueno es que, incluso sin ningún tratamiento, por lo general desaparecen de manera natural entre los 2 y los 5 días posteriores.

Recuerda que los ejercicios intensos de tipo anaeróbico, como el crossfit o el body combat, son más exigentes para los músculos y por tanto pueden producir agujetas más dolorosas. Se piensa que la falta de sueño y el estrés favorecen la aparición de las agujetas.

¿Y qué hacer para aliviarlas? De entrada te advertimos que supuestos remedios como el agua azucarada, por ejemplo, no tienen ningún efecto beneficioso.

Si las agujetas son leves, se recomienda realizar el mismo ejercicio causante pero con menos intensidad, que iremos incrementando a medida que se reduzcan las molestias. Si el dolor es intenso, conviene reposar uno o dos días, al tiempo que realizamos suaves estiramientos.

Es importante, tanto para prevenir como para aliviar las agujetas, mantenernos bien hidratados e ingerir alimentos ricos en magnesio.

Para sobrellevar el dolor podemos tomar baños calientes y frotar alguna crema que contenga árnica.

Para prevenir las agujetas, por supuesto, lo mejor es estar en buena forma física y mantener un criterio de progresividad en los esfuerzos a los que nos sometemos. Incluso estando bien entrenados, siempre se debe realizar un calentamiento acorde con el tipo de ejercicio que ejecutaremos. Igualmente útiles son los estiramientos inmediatamente posteriores, que nos ayudarán a relajar los músculos y a mejorar el riego sanguíneo.

Atención a no confundir las agujetas con lo que puede ser un desgarro muscular: si el dolor persiste más allá de 5 días hay que acudir a un especialista.

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