En pandemia… ¡cuídate de los accidentes domésticos!

Se estima que los accidentes domésticos se han incrementado en un 50% desde que se iniciaron las medidas restrictivas asociadas a la pandemia del Covid-19.

El mayor riesgo proviene de haber convertido el hogar en un “espacio de usos múltiples” donde se solapa la escuela y la oficina con la cocina, la limpieza y el juego, entre otras tantas actividades.

Por ejemplo, el uso de patines, patinetas y hasta bicicletas en espacios interiores le está dando trabajo a los traumatólogos. Obviamente no están hechos para ese tipo de uso, pero la cuarentena nos hace a todos muy tolerantes. Y los niños y jóvenes no son los únicos afectados: se ha visto que en pandemia los adultos mayores son también más propensos a sufrir accidentes dentro del hogar.

Por ejemplo, el uso de patines, patinetas y hasta bicicletas en espacios interiores le está dando trabajo a los traumatólogos. Obviamente no están hechos para ese tipo de uso, pero la cuarentena nos hace a todos muy tolerantes. Y los niños y jóvenes no son los únicos afectados: se ha visto que en pandemia los adultos mayores son también más propensos a sufrir accidentes dentro del hogar.

¿Qué hacer?

Mientras no lleguemos a la normalidad, el consejo en general es extremar las precauciones y poner ciertos límites.

Ahora es mucho más probable que nos relajemos y permitamos la presencia de niños en la cocina mientras hay cosas al fuego. No debe ocurrir: la cocina NO es un lugar de recreación ni de estudio.

No hagas reparaciones o instalaciones eléctricas si no posees los conocimientos necesarios, y si requieres acceder a sitios altos utiliza una escalera adecuada y en buen estado.

Más que nunca debemos mantener a buen resguardo y en sus envases originales los medicamentos, productos de limpieza y cualquier otra sustancia con potencial tóxico. Si es bajo llave, mejor, pues lo que tú consideres inaccesible puede estar al alcance del ingenio y la necesidad de explorar de los niños.

Extrema precauciones con los más pequeños en todo lo que tenga que ver con alturas, objetos punzantes o cortantes, agua, electricidad, calor o fuego. Recuerda que ellos requieren supervisión continua de un adulto responsable. Nunca, por ejemplo, podemos dejar solo a un bebé o niño pequeño en la bañera para atender al teléfono o abrir la puerta. Nos corresponde a los adultos repartirnos esa tarea de vigilancia para que siempre alguien esté “de guardia” garantizando la seguridad.

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