Diabetes: consejos para seguir “al pie de la letra”

Caminar erguidos sobre dos extremidades representa un triunfo de la evolución humana; y esto sería imposible sin el soporte único que nos brindan nuestros pies. Ellos trabajan duramente, soportando todo nuestro peso a cada paso que damos. Son fuertes, ágiles y resistentes, pero también propensos a enfermedades y lesiones cuando no les prestamos el cuidado debido; más aún si existe una condición especial: la diabetes mellitus.

 

Esta dolencia, caracterizada por deficiencias en la producción de insulina y por tanto en los niveles de glucosa en la sangre, tiene consecuencias directas en la salud de la piel. Ante la diabetes, la piel se deshidrata, pierde flexibilidad y, por tanto, se torna susceptible a desarrollar úlceras o sufrir heridas de difícil cicatrización. Cuando ello ocurre, se abre paso a infecciones que pueden complicarse. Los pies son el lugar perfecto para que se produzca este cuadro, dada su alta exposición a golpes y maltratos, junto al ambiente húmedo que proporciona el calzado.

 

Para prevenir estos inconvenientes, resulta útil la aplicación de cremas con ácidos grasos esenciales que ayudan a la regeneración celular gracias a sus propiedades suavizantes y protectoras de la piel. Entre estas cremas destacan las que contienen aceite esencial de polen, que ha demostrado una gran efectividad, sin problemas en cuanto a reacciones alérgicas. Las cremas humectantes recomendadas en caso de diabetes contienen cierta cantidad de urea, lo que ayuda a restablecer el pH ácido normal en la piel, así como sustancias que brindan protección adicional contra hongos y bacterias.

Pero lo más importante para evitar el llamado “pie diabético”, es adoptar ciertos hábitos preventivos:

  • Lava tus pies a diario y con  agua a temperatura ambiente, sin dejarlos en remojo, y luego revísalos cuidadosamente. Puedes utilizar un espejo para que no quede ningún lugar sin ser observado. Recuerda usar un jabón suave, preferiblemente con un grado de acidez. Al final, seca delicadamente los espacios entre los dedos.
  • Después del lavado, puedes aplicar una fórmula humectante a base de urea, mejor si contiene preventivos antifúngicos (contra hongos).
  • Para el cuidado de las uñas usa una lima de cartón. El limado debe ser horizontal, sin dejar bordes filosos.
  • Usa zapatos cómodos que te permitan mover los dedos. Si son nuevos, conviene usarlos por periodos breves hasta que resulten confortables. Evita calzados que dejen la piel expuesta,  con puntas estrechas o de material plástico. No se recomienda caminar descalzo.
  • Usa medias por la noche si sientes frío. No son aconsejables fomenteras u otros objetos calientes en los pies.
  • Pide a tu médico que examine los pies en cada consulta.
  • Ante cualquier duda o aparición de algo anormal en la piel, acude al podólogo.

 

Previous Post
Newer Post

Leave A Comment

Escribanos al Whatsapp