Jugar a ser médico: una mala decisión

¿Quién no tiene un pariente o amigo que, sin ser médico o farmaceuta, siempre ofrece un consejo sobre qué medicamento tomar para casi cualquier dolencia? ¿O acaso eres tú mismo quien se automedica frecuentemente?

Lo primero que debemos aclarar es que existe la automedicación responsable, es decir que eventualmente podemos consumir medicamentos que no requieren prescripción médica atendiendo las indicaciones del empaque o prospecto, tomando siempre en cuenta las contraindicaciones, dosis recomendadas y la necesidad de acudir al médico si los síntomas persisten.

Lamentablemente, en demasiadas ocasiones nos saltamos estos consejos y corremos importantes riesgos; más en estos tiempos en que el exceso información médica en Internet hace que muchos crean que es posible obviar la orientación de los profesionales.

Por supuesto, el mayor peligro está en consumir sin indicación del facultativo medicamentos que requieren prescripción. Es algo que sencillamente nunca debemos hacer.

La automedicación irresponsable comporta riesgos como los siguientes:

Resistencia: si consumimos en exceso ciertos medicamentos nuestro organismo puede generar resistencia y perderse el efecto buscado. Es el caso de los antibióticos, que muy a menudo se toman inútilmente para combatir infecciones no bacterianas. Tú médico es quien puede determinar si lo necesitas realmente y elegir cuál es el indicado para tu situación.

Toxicidad: puedes sufrir efectos secundarios, intoxicación y reacciones diversas que tu médico, conociendo tanto el fármaco como tus características individuales, sabría evitar.

Dependencia: varios tipos de medicamento, incluyendo algunos que te pueden parecer inofensivos, pueden acabar produciendo adicción al consumirlos indiscriminadamente.

Enmascaramiento: puede que al automedicarte alivies algunos síntomas y eso retrase el diagnóstico y tratamiento de una enfermedad que podría ser grave.

Interacciones: un medicamento puede ver alterada su efectividad o provocar efectos negativos al interactuar con otras sustancias que estés consumiendo paralelamente.

Y unos últimos consejos:

Aunque se trate de un medicamento sin receta, lee el prospecto y toma en cuenta sus contraindicaciones y posología.

Conserva cada medicamento y prospecto en su empaque original.

Al acudir a tu médico infórmale sobre todos los medicamentos que has consumido.

No compres medicamentos en sitios web no autorizados u otros canales irregulares.

No reutilices prescripciones antiguas para comprar medicamentos ni te auto mediques con remanentes de un anterior tratamiento: lo que funcionó antes puede no servir ahora.

No aumentes la dosificación o prolongues el tratamiento indicado por tu médico sin consultar antes.

No aconsejes medicamentos a familiares o amigos: cada organismo es diferente.

Desecha los medicamentos con fecha de caducidad vencida.

 

 

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