La osteoporosis no avisa

Nuestro sistema óseo es una estructura maravillosa que nos permite erguirnos y movernos a lo largo de la vida. Los huesos, además, son una coraza que protege órganos tan vitales como el cerebro, el corazón o los pulmones, y también  almacenan minerales como el calcio y el fósforo, no solo para fortalecerse ellos mismos, sino para liberarlos cuando son requeridos por otras partes del cuerpo.

Para mantener los huesos sanos y fuertes conviene consumir alimentos ricos en calcio y vitamina D, evitar la vida sedentaria y alejarnos de las adicciones al tabaco y el alcohol.

Aunque hay muchas enfermedades de los huesos, la más común de todas es la osteoporosis, una condición que los debilita y los hace propensos a fracturarse.

Cada hueso es un órgano vivo donde las células viejas van siendo reemplazadas por otras nuevas. Esa es una capacidad que vamos perdiendo naturalmente con la edad, pero que se puede conservar durante mayor tiempo si tomamos algunas previsiones. La osteoporosis aparece cuando los huesos se degradan más rápido de lo que los reponemos.

El gran problema con esta enfermedad es que muchos la padecen sin saberlo. En general no hay dolor ni incomodidad, y solo una fractura nos da el primer aviso. Por eso es tan importante estar pendientes de aquellas condiciones de riesgo que nos conduzcan a un diagnóstico temprano.

Hay que tomar en cuenta, además de la edad y los antecedentes familiares, el sexo y el peso corporal. Las mujeres tienen un mayor riesgo, que aumenta con la llegada de la menopausia. Y entre las mujeres, las blancas y asiáticas están aún más expuestas. Las personas muy delgadas, independientemente de su sexo, tienen mayor posibilidad de sufrir osteoporosis.

Tanto el tabaco como el alcohol aumentan las probabilidades, así como ciertos medicamentos comunes en los tratamientos contra la artritis, el asma, la endometriosis o el cáncer.

El ejercicio y sobre todo la alimentación serán determinantes para cuidar nuestros huesos. Recuerda que la vitamina D es un nutriente que ayuda al cuerpo a absorber el calcio, por lo que ambos se complementan necesariamente.  Entre las mejores fuentes naturales de vitamina D están los pescados grasos, los aceites de hígado de pescado, y en menor cantidad el hígado de res, la yema de huevo, el queso y los champiñones.

Las fuentes de calcio son más amplias. Persiste  la creencia de que la leche y los lácteos son la opción por excelencia, pero hay muchas más. Una son los pescados grasos, en especial aquellos con espinas comestibles como las sardinas. ¡60 g de sardina tienen el mismo calcio que un cuarto de litro de leche! También los vegetales de hoja verde como la lechuga y la acelga, el repollo, las legumbres y los frutos secos como la avellana, las nueces o las almendras.

Tu médico indicará en cualquier caso si necesitas suplementos nutricionales para obtener suficiente calcio y vitamina D. Y recuerda que la manera de saber con certeza el estado de nuestros huesos es una prueba de densidad ósea. Es un examen relativamente rápido, confiable e indoloro que vale la pena realizarse tan pronto como te lo recomiende tu doctor.

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