La salud mental también sufrió con la pandemia

Todo lo ocurrido tras la aparición del Covid 19, desde la enfermedad misma hasta sus efectos socio-económicos y culturales, ha tenido un efecto tal en la salud mental de las personas que muchos se refieren al problema como “la pandemia después de la pandemia”.

Antes del virus, ya unos mil millones de personas sufrían algún trastorno mental. De ellas, unos 300 millones padecían depresión. El escenario post-pandemia está por cuantificar, pero todo apunta a cifras preocupantes.

El duelo ante la pérdida de seres queridos, el aislamiento, la incertidumbre y el temor a contraer el virus son algunos de los factores que, según la OMS, han generado o agravado los trastornos de salud mental. Durante la pandemia, el 93% de los países redujeron o interrumpieron el acceso a servicios de salud mental, al tiempo que se disparaba la necesidad de los mismos.

Los cambios abruptos en los hábitos diarios, la desconexión de la naturaleza y las modificaciones de los roles familiares por el teletrabajo, la educación a distancia o el desempleo, son causantes de niveles altos de estrés que pueden provocar ansiedad, depresión y otros trastornos de salud mental, además de incrementar el riesgo de violencia doméstica.

De los trabajadores de la salud aproximadamente un 20% ha experimentado algún tipo de trastorno mental a causa de la pandemia, según un estudio publicado por la revista científica Plos One, incluyendo depresión, ansiedad y trastorno de estrés post-traumático (TEPT).

También según la OMS, durante la pandemia de Covid-19, el asesoramiento y la psicoterapia se interrumpieron en el 67% de los países, el 45% redujo el tratamiento de la dependencia de drogas, en tanto que el 35% reportó interrupciones en intervenciones de emergencia, incluidos los tratamientos por síndromes graves de abstinencia y delirio.

En el otro plato de la balanza, destacan las estrategias a menudo espontáneas para preservar nuestra salud mental. En muchos países se han establecido servicios de atención remota y teléfonos de emergencia gratuitos atendidos por profesionales. También surgieron las “reservas de creatividad”, a menudo apoyadas en las redes sociales, incluyendo manifestaciones artísticas compartidas desde los hogares ayudando a combatir los sentimientos de tristeza y soledad.

El fortalecimiento de los servicios de salud mental es una condición necesaria para mitigar los efectos del virus. Se calcula que, por cada dólar invertido en tratamientos de trastornos mentales como la depresión y la ansiedad, se obtiene un rendimiento de US$ 5 relacionados con la mejora de la salud y la productividad.

Aunque lo peor de la pandemia haya pasado, y muchos ya no suframos el aislamiento social de la cuarentena, hay que estar atentos a los síntomas o señales relacionadas con nuestra salud mental. ¡No dudemos en buscar orientación y apoyo profesional!

 

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