Lo inteligente es ir con la verdad por delante

Al momento de contratar una póliza de seguros, especialmente las relacionadas con la salud, es frecuente que algunas personas se vean tentadas a omitir información o incluso mentir con la finalidad de reducir costos o por el temor a ser rechazadas. No obstante, ocultar información sobre los riesgos amparados puede ocasionar serios problemas. Se trata, al fin y al cabo, de un contrato que debe celebrarse bajo el principio de buena fe por ambas partes.

Siempre que contratamos un seguro de salud o vida, se nos hace una serie de preguntas con la finalidad de valorar el riesgo. Normalmente comprende un formulario donde colocamos
información sobre la situación pasada y presente de nuestra salud, nuestros hábitos de vida y ciertos antecedentes familiares. La veracidad de la información que allí proporcionamos es fundamental para garantizar que, al momento de necesitarlo, podamos recibir plenamente los beneficios de la póliza.

Algunos de los asuntos en donde es más frecuente que se intente ocultar información son los relacionados con el consumo de tabaco y alcohol, la práctica de deportes extremos y actividades
de riesgo, la existencia de algunas enfermedades mentales y los antecedentes en cuanto a enfermedades como el cáncer, entre otros.

Algunos pueden pensar que se trata de una “picardía” sin mayores consecuencias. No es así. Omitir voluntariamente adicciones, hábitos o condiciones preexistentes de salud puede dar
derecho a la compañía aseguradora a modificar, rescindir o cancelar la póliza. Dependiendo del país, el hecho puede incluso revestir una responsabilidad penal. Confiar en que aquello que se
oculta no será descubierto, suele conducir a sorpresas nada agradables. Las aseguradoras tienen y se reservan el derecho a realizar en cualquier momento las investigaciones pertinentes. En definitiva, como bien dice el dicho, la mentira tienes patas cortas.

El compromiso con la verdad debe ir también más allá del momento en que se firma la póliza. En muchos casos se incluye en el contrato la obligación de informar sobre cualquier circunstancia que agrave los riesgos previamente contemplados. Y, por supuesto, la honestidad es igualmente un valor central en todo lo que rodea la declaración y presentación de documentos asociados a
consultas, tratamientos o intervenciones quirúrgicas que se produzcan durante la vigencia de la póliza.

Más allá de las leyes, lo importante es cuidar el lazo de confianza entre la empresa aseguradora y el asegurado, para construir una relación justa, de largo plazo y conveniente para todos.

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