Lo que quizás no sabes del protector solar…

Cada vez hay más conciencia en la población sobre la necesidad de proteger nuestra piel ante la exposición excesiva a los rayos solares, y los protectores o bloqueadores son una herramienta fundamental para lograrlo. Sin embargo, persisten algunos errores y confusiones en cuanto a la manera de utilizar tales sustancias.

Lo primero que conviene saber es que, a la hora de comprar protector solar, debemos asegurarnos que sea de amplio espectro, es decir que nos proteja de los rayos ultravioleta A y B, más comúnmente conocidos como rayos UVA y UVB. Ambos, aunque beneficiosos en una medida moderada, en exceso pueden causar daño genético a las células y degenerar en cáncer.

Uno de los errores más comunes se relaciona con el “sun protection factor”, es decir el famoso SPF que vemos destacado en las etiquetas de los envases. Aunque muchos creen que un SPF alto protege mucho más que uno bajo, en realidad esa cifra se refiere principalmente al tiempo que se estima puedes permanecer al sol sin sufrir daño.

Por ejemplo, un SPF 15 indica que, si normalmente sufres una quemadura después de 20 minutos de exposición, con ese protector podrías permanecer expuesto 15 veces ese tiempo: unos 300 minutos. Un SPF 30 te brindaría el doble de tiempo, pero no más protección durante el tiempo en que estás expuesto.

Al acercarnos a ese límite de tiempo debemos aplicar nuevamente el protector, cosa que a menudo olvidamos.

Otro mito en torno al protector solar es creer que si permanecemos a la sombra no lo necesitamos. Los rayos del sol pueden afectarnos y hasta insolarnos tras un tiempo prolongado a la sombra, especialmente cuando estamos cerca de cuerpos de agua y suelos que reflejan muy efectivamente los rayos.

Y una mala noticia si nos gusta el bronceado: cualquier oscurecimiento de la piel es contraproducente. La buena protección solar evita del todo el bronceado. ¿Y si somos de piel oscura? ¡Otro gran mito! También se requiere el mismo cuidado. Algunos estudios indican un mayor riesgo de cáncer en ese tipo de pieles.

En cuanto a la idea de que el protector solar solo empieza a hacer efecto 20 o 30 minutos después de su aplicación… ¡falso! Funciona prácticamente de inmediato.

Y un último dato: no lo almacenes demasiado tiempo y está atento a cambios de color y olor pues puede alterarse y perder efectividad.

 

 

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