¿Los hombres son “cobardes” para el dolor?

Todos hemos escuchado aquello de que si los hombres dieran a luz, la humanidad ya se habría extinguido. Ello por la fama de “cobardes” que arrastran los varones frente al dolor. Pues sepan que la ciencia no avala del todo tal creencia, y más bien habla de diferencias significativas según el tipo de dolencia, la edad, la cultura y, en definitiva, las características individuales.

Si eres mujer y piensas que algunos analgésicos no te hacen suficiente efecto, quizás tenga razón. Está visto que los hombres y las mujeres responden a ciertos medicamentos de modos distintos. Las formas en que se absorben, almacenan, metabolizan y eliminan los medicamentos varían entre sexos.

La hierba de San Juan, utilizada para la depresión, por ejemplo, aumenta los efectos de una hormona llamada citocromo CYP3A, que las mujeres generan en mayores cantidades que los hombres. El incremento de la hormona causa que las mujeres asimilen la hierba tan rápido que es eliminada antes de que brinde alivio alguno. Otro ejemplo: el uso regular de la aspirina disminuye el riesgo de ataques cardiacos en varones, pero en las mujeres aumenta el riesgo de derrames cerebrales, según una investigación de la Universidad Estatal de Nueva York.

A los hombres les funcionan mejor los medicamentos opioides, como los narcóticos oxicodona y tramadol. Una posible explicación de por qué responden mejor es que el sistema opioide de sus cerebros puede estar más activo que el de las mujeres.

Una investigación ha mostrado que las mujeres reportan un menor umbral al dolor en una variedad de condiciones como dolor de la articulación temporomandibular, cefaleas, fibromialgia y artritis. La causa, sin embargo, no está clara.

La forma en que cada quien brega con el dolor puede ser importante. Las mujeres tienden a buscar más apoyo social, emplear técnicas de distracción o hablar de su dolor, mientras que los hombres quieren tomarse una pastilla y seguir adelante.

Pero hablar y pensar en el dolor puede tener sus desventajas. Las mujeres son más propensas a tener pensamientos negativos sobre su dolor (actitud fatalista), lo cual puede exacerbarlo. Pensar negativamente hace que el dolor parezca peor.

La cultura desempeña un papel en el desarrollo de los modos de lidiar con el dolor. A menudo a las niñas se les pide que avisen si se lastiman, pero a los niños se les dice que se aguanten y sigan. Los varones adultos tienden a no comunicar su dolor.

FUENTE: Arthritis Foundation.

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