Presbicia: cuando los brazos se quedan cortos

Un buen día te dispones a leer un libro y descubres que ya no te alcanza el largo de los brazos para distinguir las letras con nitidez. ¡Bienvenido a la presbicia!

Aunque en griego antiguo esa palabra significa “anciano”, la verdad es que esta condición es sufrida por más de un 80% de personas que ni siquiera llegan a los 50 años de edad.

También conocida como “vista cansada”, la presbicia es un defecto visual que impide ver bien de cerca debido a la pérdida de elasticidad  en el cristalino. Ese endurecimiento es inevitable, pero sin duda hay cosas que podemos hacer para prevenir, retrasar y aliviar sus efectos.

Por ejemplo, ejercitar los músculos de los ojos resulta clave para nuestra salud ocular en general, especialmente si nuestro trabajo o estudios exigen muchas horas ante la pantalla del computador, o si nos excedemos con nuestros dispositivos móviles.

Si estás trabajando o estudiando, haz una pausa de 10 segundos cada 15 minutos, y durante ese momento fija la mirada en un punto lo más lejano posible. Trata de mirar por una ventana o, aún mejor, sal a un espacio exterior.

También puedes hacer círculos con la vista: hazlos lo más amplios posible, primero en un sentido y luego en el otro. Una variación es mirar al suelo y con la mirada “dibujar” el número 8.

Hazte masajes suaves en torno a los ojos, presionando en pequeños círculos o palmeando suavemente. Alterna con algunas muecas.

Al leer es mejor hacerlo con luz natural. Si estás frente a la computadora, coloca la pantalla a la altura de tus ojos. Al ver la televisión, evita hacerlo a oscuras.

De resto, siempre será positiva la higiene frecuente y evitar llevar los dedos a los ojos.

Si aprecias los síntomas de la presbicia, lo mejor es acudir al oftalmólogo para recibir su orientación y descartar otros problemas.

La forma más elemental de sobrellevar la presbicia es con unos lentes de lectura, pero a menudo son más convenientes los bifocales –cada vez menos utilizados- y los progresivos, ideales para personas que sufren también otro tipo de defecto visual. Están diseñados para que puedas ver de lejos, de cerca y en distancias intermedias.

Otra opción es la quirúrgica, que comprende diversas técnicas incluyendo la sustitución del cristalino por lentes intraoculares, la implantación de lentes intracorneales o la cirugía con láser sobre la córnea.

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