Que nada te quite el sueño

Un “sueño reparador” es más importante de los que muchos suponen. Dormir es descansar, sin duda, pero eso no significa que nuestro cuerpo y mente se apaguen por completo al irnos a la cama. Hay procesos y funciones particularmente dinámicos mientras dormimos, y son esenciales para el buen funcionamiento del organismo.

Es obvio que el buen sueño nos hace pensar con más claridad, nos ayuda a tener mejores reflejos y a mantener la concentración. ¿Cuántas veces nos hemos acostado pensando en un problema que parece no tener solución y, por la mañana, descubrimos con facilidad la manera de resolverlo?

Está demostrado que el cansancio crónico por el sueño insuficiente aumenta el estrés y la irritabilidad, nos hace menos productivos en el trabajo y nos hace propensos a sufrir accidentes, incluyendo por supuesto los de tránsito. La salud mental puede verse seriamente afectada, aumentando el riesgo de sufrir depresión. También puede alterarse el crecimiento, el apetito, la respiración, la presión arterial y la salud cardiovascular. Se ha encontrado incluso que, en muchos casos, la obesidad tiene que ver con la carencia de sueño. El sistema inmune también es susceptible y se ha descubierto, por ejemplo, que las vacunas contra le gripe son más eficaces en las personas que duermen mejor. Especial atención merece el insomnio severo y la apnea del sueño, caracterizada por los ronquidos fuertes e irregulares con problemas para respirar con normalidad.

Aunque hay variaciones individuales, un adulto requiere entre 7 y 8 horas de sueño por noche; los niños pequeños unas 10 horas y  los adolescentes necesitan al menos, 9 horas.

Entre los tratamientos más comunes para los problemas de sueño están la relajación y las técnicas de respiración profunda. A veces se recomienda un medicamento, pero se debe consultar y mantener control de un especialista pues hay grandes riesgos asociados, incluyendo la adicción y otros efectos secundarios. Lo primero que deberíamos hacer para tratar de resolver nuestros problemas de sueño, sobre todo si llevamos una vida sedentaria, es hacer más ejercicio físico y mantener un peso normal.

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