Salud mental en la adolescencia

Según la Organización Mundial de la Salud, entre un 10% y un 20% de los adolescentes tiene algún problema de salud mental. En España, por ejemplo, se calcula que un 5% sufre depresión y hasta un 20% experimenta ansiedad.

Estas cifras se incrementaron dramáticamente durante la pandemia, con aumentos de más del 40% en los casos reportados por diversos centros de salud. Se evidencia así hasta qué punto somos vulnerables en esa etapa de la vida caracterizada por turbulentos cambios físicos, emocionales, hormonales, sexuales y sociales.

Como es sabido, estos problemas entrañan riesgos que pueden llegar a ser extremos y a los padres nos corresponde estar atentos a las señales de alarma y no dudar en buscar ayuda profesional siempre que sea necesario. Veamos algunos de estos signos:

. El dormir excesivamente a veces puede indicar depresión o abuso de sustancias

. La pérdida de peso y apetito podría evidenciar un trastorno alimentario.

. Los cambios abruptos de comportamiento, incluyendo episodios de ira, pueden asociarse a problemas psicológicos o adicciones.

. La baja autoestima puede expresarse en manifestaciones de sentirse incapaz, inútil o triste, o en la constante búsqueda de aprobación.

. En general, debemos estar atentos a los cambios en el rendimiento escolar, en los hábitos de higiene y en las maneras de relacionarse con familiares y amigos.

La depresión clínica en particular puede mostrarse en cambios en los patrones de sueño, llanto inesperado o mal humor excesivo, notables cambios del peso corporal, paranoia, aislamiento, deseos o actos de automutilación, aislamiento u obsesión por la apariencia, entre otros hechos.

 

¿Y las pantallas?

A las preocupaciones clásicas sobre la salud mental del adolescente, hoy se añaden otras inquietudes. Una, sin duda es la adicción a la tecnología.

Más allá del tiempo que permanecen conectados, lo importante a observar es la funcionalidad de otros aspectos de su vida y, por supuesto, el tipo de contenidos y actividades que consumen su tiempo en el espacio virtual.

Algunas señales a tomar en cuenta son:

  • El uso de dispositivos trastorna los patrones de sueño: muchos trasnochos y dificultades para levantarse a la hora necesaria.
  • La comida se convierte en una interrupción molesta o sencillamente no se desconecta para comer.
  • Cambian los hábitos de higiene, y hay que recordarle que se bañe o se cepille los dientes.
  • Deja de interactuar presencialmente con amigos.
  • Comienza a descender el rendimiento académico.

 

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