Sólidas razones para dejar las gaseosas

Las bebidas gaseosas azucaradas –e incluso muchas de las endulzadas artificialmente- se han convertido en todo un problema de salud pública para todos aquellos países en donde se las consume en exceso. Y cuando decimos “en exceso” es probable que muchos se hagan una idea equivocada sobre la cantidad aceptable en una dieta sana. ¿Una al día? ¡Demasiado! Un vaso a la semana es lo que consideran tolerable algunos especialistas, mientras que otros prefieren hablar de cada 15 días o de una vez al mes. En realidad, prácticamente todos coinciden en que lo recomendable es eliminarlas de nuestra dieta.

¿Qué puede estar tan mal con algo que durante mucho tiempo nos pareció inofensivo? Pues muchas cosas, según concluyen infinidad de estudios. Hablamos, por ejemplo, de la investigación divulgada por la revista Circulation que resume lo encontrado a lo largo de 30 años en más de 118.000 personas. Allí se concluyó que cada medida diaria de 12 onzas de una bebida azucarada estándar incrementó el riesgo de muerte en un 7%; principalmente por cáncer, diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular.

Los estudios en general confirman que la ingesta excesiva de estas bebidas está fuertemente asociada al sobrepeso y la obesidad, problemas que según la Organización Mundial de la Salud son el quinto factor de riesgo de muerte en el planeta. Además se asocian a pérdida de masa ósea, síndrome metabólico, acidosis metabólica, deterioro de la dentadura, aumento de la glucosa en sangre, hígado graso, baja disponibilidad de oxígeno plasmático y problemas renales.

Las gaseosas típicas son una mezcla de agua con azúcar, ácidos y colorantes que no aportan ningún nutriente. La cantidad de azúcar que contienen un vaso de 250 ml ya sobrepasa nuestro requerimiento diario. ¡Imagina el exceso que representa consumir un litro o más diario, como es frecuente que ocurra en la actualidad!

¿Y qué ocurre con los llamados refrescos light  y las “aguas saborizadas”? Según algunos estudios en muchos casos ni siquiera cumplen con el objetivo de evitar el sobrepeso, y además pueden contener igualmente otros ingredientes nada recomendables como el ácido fosfórico, acidulantes y cantidades excesivas de sodio.

¿Qué hacer?

. Si consumes estas bebidas en exceso y te cuesta renunciar a ellas de golpe, proponte una reducción progresiva. Comienza por eliminarlas de tus comidas principales.

. Sustituye por jugos naturales, mejor sin azúcar añadida. También puedes experimentar con limonada e infusiones frías, por ejemplo de manzanilla o Flor de Jamaica.

. Anímate a consumir agua. Es sin duda la más sana de todas las opciones.

 

 

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