Tus uñas hablan

Es sorprendente todo lo que el aspecto de las uñas puede decir de nuestro estado de salud, en especial cuando se producen cambios que nos llaman la atención. Por eso, su color, forma y textura son signos que tu dermatólogo y otros especialistas pueden observar para el diagnóstico de muchas enfermedades.

Echemos un vistazo a algunas de las cosas que vale la pena apreciar:

Lúnula: casi todas las uñas tienen encima de la cutícula una media luna blanca. Si esta lúnula crece y se extiende hasta casi ocupar toda la uña, la persona podría estar sufriendo cirrosis, insuficiencia renal crónica o insuficiencia cardíaca congestiva. Sin embargo, a veces es simplemente producto del envejecimiento. Las lúnulas azuladas, por su parte, pueden asociarse a la enfermedad de Wilson, un trastorno por el que se acumula cobre en el hígado, el cerebro y otros órganos. Y si se tornan rojas, puede tratarse de alguna insuficiencia cardíaca.

Forma y textura: la psoriasis puede ocasionar que en las uñas aparezcan hendiduras y hoyuelos, e incluso puede provocar que se debiliten y separen de sus bases. Esto último también puede ocurrir cuando hay una enfermedad de la tiroides. Otro tipo de alteración es la llamada “uña de cuchara”, donde se produce una depresión en el centro, la cual se relaciona con una carencia o un exceso de hierro en el cuerpo. También está la llamada “uña en palillo de tambor”, donde la misma se agranda y se curva sobre la punta del dedo, lo que puede asociarse a problemas cardiovasculares, pulmonares o gastrointestinales.

Una de las señales de alerta más relevantes, y por la que debes acudir de inmediato al dermatólogo, es la aparición de una línea o mancha alargada y oscura a lo largo de alguna uña. Podría ser un melanoma, es decir un tipo muy severo de cáncer de piel.

Si la línea es horizontal puede tratarse de las denominadas líneas de Beau. Son parecidas a una hendidura y están asociadas a múltiples causas posibles.  Pueden ser la huella que deja la interrupción del crecimiento de la uña y también pueden ser señal de diabetes, consecuencia del tratamiento del cáncer o de la exposición al frío en personas con ciertos trastornos de los vasos sanguíneos.

Colores: Las uñas pueden tornarse azuladas o púrpuras por bajos niveles de oxígeno, por ejemplo, a causa del COVID-19. Una coloración amarillenta puede aparecer a consecuencia de un hongo, pero también en personas con enfermedades bronquiales, pulmonares o hepáticas. También puede deberse a agentes externos como el cigarrillo o el uso de esmaltes con formaldehído, y a un déficit de vitaminas del grupo B, o un exceso de vitamina A, o de alimentos con betacaroteno. Un tono verdoso puede delatar la presencia de hongos o alguna infección bacteriana.

Las manchas blancas no se relacionan con falta de calcio, como algunos creen, y generalmente no revisten mayor causa de preocupación.

Y por último, algunos consejos que te ayudarán a mantener tus uñas sanas:

  • Mantenlas secas y limpias. El contacto frecuente o prolongado con el agua las debilita. Usa guantes para lavar los platos o para evitar la abrasión de productos limpiadores.
  • Usa unas buenas tijeras de manicura o cortaúñas. Córtalas rectas y luego redondea las puntas.
  • Usa crema humectante.
  • No te muerdas las uñas ni alteres las cutículas.
  • Evita el quitaesmalte o usa uno sin acetona.
  • Vigila cualquier anomalía y acude al médico para descartar cualquier posible enfermedad.

 

 

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