Videojuegos: una adicción en auge

La adicción a los videojuegos es un fenómeno cada vez más común entre niños y adolescentes, principalmente entre los varones, y sus riesgos no deben subestimarse. ¿Pero cómo identificar el límite entre un uso razonable de este tipo de diversión y aquello que ya pueda considerarse contraproducente o hasta patológico?

Algunas “banderas rojas” son:

  • El niño o joven juega obsesivamente y, si deja de hacerlo, atraviesa estados de tristeza, ira o ansiedad.
  • Desaparecen intereses y actividades que antes disfrutaba.
  • Se reducen o desaparecen interacciones familiares y sociales.
  • Dificultades para concentrarse en actividades distintas.
  • Se deteriora el rendimiento escolar.

Es importante considerar que a menudo la inmersión excesiva en los videojuegos puede ser más consecuencia que causa de determinados problemas. Dicho de otra forma, estos juegos pueden convertirse en un refugio para escapar de problemas preexistentes en el desempeño escolar o en las relaciones familiares. Puede producirse un círculo vicioso en donde ciertas disfunciones o carencias del entorno alimentan la tecnoadicción y esta, a su vez, agrava el problema en general. En definitiva, si nos preocupa el uso que nuestros hijos están dando a los videojuegos y sentimos que la situación nos supera, puede ser el momento de acudir a la ayuda profesional.

¿Qué podemos hacer para prevenir la adicción a los videojuegos?

Conoce e interésate: Identifica los videojuegos que usan tus hijos y chequea la calificación por edades. En lugar de criticar el contenido, aprovéchalo para conversar sobre, por ejemplo, la violencia.

Limita y define los tiempos de estudio, videojuegos y recreación no digital. Apoya la búsqueda de opciones distintas de diversión e interacción. Los expertos recomiendan jugar no más de 60 minutos continuos para evitar la fatiga visual y la ansiedad. Además, conviene fijar unos límites de tiempo a la semana, y en especial en aquellos días libres de actividad escolar.

Promueve la lectura priorizando aquella que pueda interesarle a tus hijos como, por ejemplo, la  literatura fantástica.

Evalúa la situación ponderadamente: quizá te parece que tu hijo dedica demasiado tiempo a los videojuegos, pero lo más importante es apreciar cómo le va en las otras facetas de su vida: ¿Se reúne con amigos? ¿Hace deporte? ¿Atiende sus deberes escolares? ¿Se comunica fluidamente con el resto de la familia?

Recuerda que algunos rasgos de personalidad, como la impulsividad, la poca regulación emocional y el bajo autocontrol, pueden hacernos más propensos a generar  este tipo de adicción. Tu hijo podría requerir apoyo experto para mejorar en esos aspectos.

 

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